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EE.UU. y Países Bajos en nuevo pulso diplomático por la guerra de los chips: ASML niega rotundamente que sus máquinas EUV hayan llegado a China

EE.UU. y Países Bajos en nuevo pulso diplomático por la guerra de los chips: ASML niega rotundamente que sus máquinas EUV hayan llegado a China

El gobierno de Estados Unidos, a través del secretario de Comercio Howard Lutnick, ha planteado a la neerlandesa ASML la posibilidad de que una de sus máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV), la tecnología más avanzada del mundo para fabricar microchips, pudiera haber llegado a China en violación de los controles de exportación impuestos desde la primera administración Trump. Según informó Bloomberg el 19 de junio, Lutnick trasladó esta preocupación en reuniones directas con ejecutivos de ASML, que respondió de forma tajante: «ASML nunca ha enviado una máquina EUV a China, ni ha enviado a China ningún componente, módulo o equipo diseñado específicamente para ser utilizado en una máquina EUV», declaró la compañía en un comunicado remitido a Reuters.

La controversia pone de nuevo el foco sobre ASML, la empresa de tecnología más valiosa de Europa y proveedor exclusivo a nivel mundial de los sistemas EUV, unas máquinas del tamaño de un autobús escolar cuyo precio unitario supera los 150 millones de dólares. Su producción es limitadísima y cada unidad requiere mantenimiento permanente por parte de ingenieros de ASML, lo que hace extremadamente difícil que una de ellas opere en China sin que la compañía lo sepa. De hecho, ASML ha distribuido en Washington un documento titulado «No hay indicios de ningún sistema EUV de ASML en China» para desmentir categóricamente las sospechas. El Departamento de Comercio estadounidense no ha presentado hasta ahora ninguna prueba pública de la supuesta transferencia.

Este episodio se inscribe en la escalada de la guerra tecnológica entre Washington y Pekín, que ha convertido los semiconductores en el nuevo campo de batalla geopolítico. Las máquinas EUV son indispensables para fabricar los procesadores más avanzados —como los que produce TSMC para NVIDIA o Apple— y China las tiene vetadas desde 2019. Cualquier filtración, si se demostrara, supondría un salto cualitativo para la industria china de chips y un fracaso monumental de la estrategia de contención estadounidense. Por ahora, sin embargo, la palabra de ASML y la ausencia de pruebas mantienen la polémica en el terreno de las sospechas diplomáticas.

— Marta, para inteligencia intermitente.

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