
Oracle Corporation presentó ayer, 10 de junio de 2026, los resultados de su cuarto trimestre fiscal con unas cifras que, sobre el papel, son sobresalientes: ingresos de 19.180 millones de dólares (un 21% más interanual), un beneficio neto de 4.220 millones y un beneficio por acción ajustado de 2,03 dólares que superó las expectativas del mercado. Sin embargo, las acciones cayeron casi un 9% en la negociación posterior al cierre cuando la compañía anunció sus planes de captar 40.000 millones de dólares adicionales en deuda y capital para financiar su expansión en inteligencia artificial.
Un gasto de capital que no da tregua
El gasto de capital de Oracle en el ejercicio fiscal 2026 alcanzó los 55.660 millones de dólares, superando su propio objetivo de 50.000 millones y más del doble que el año anterior. Para 2027, la compañía prevé un desembolso de hasta 95.000 millones, aunque entre 20.000 y 25.000 millones serían reembolsados por los propios clientes. Clay Magouyrk, consejero delegado, declaró que la empresa está poniendo en marcha casi un gigavatio de potencia de cálculo en el trimestre actual, una cifra equivalente a toda la capacidad desplegada en el ejercicio 2026. El flujo de caja libre, que ya es negativo en 23.700 millones, seguirá bajo presión hasta que los centros de datos empiecen a generar retornos.
La dependencia de OpenAI y la deuda preocupan a los inversores
La cartera de pedidos pendientes (RPO) se disparó un 363% hasta los 638.000 millones de dólares, pero Bank of America estima que más del 50% de esa cifra proviene de un único cliente: OpenAI. La dependencia del acuerdo con la startup, firmado en septiembre de 2025 por valor de 300.000 millones en cinco años, genera dudas sobre la concentración de riesgo y la rentabilidad real de estas megainfraestructuras. La nueva directora financiera, Hilary Maxson, advirtió además de que los márgenes brutos se reducirán en 2027 a medida que los centros de datos entren en funcionamiento. En palabras del analista Jacob Bourne (eMarketer): «La demanda es real, pero la cuestión de la financiación no deja de endurecerse».





