Anthropic, la empresa responsable de Claude, ha comenzado a implementar un sistema de verificación de identidad obligatorio para acceder a ciertas capacidades de su asistente de inteligencia artificial. La medida, que utiliza la plataforma Persona Identities como socio de verificación, exige a los usuarios presentar un documento de identidad oficial emitido por el gobierno —como pasaporte, carné de conducir o DNI— junto con una selfie en vivo. Según la compañía, el objetivo es «prevenir abusos, hacer cumplir las políticas de uso y cumplir con obligaciones legales», en un contexto donde las restricciones a la exportación de modelos de IA desde Estados Unidos se han endurecido significativamente en las últimas semanas.
La decisión llega en un momento especialmente delicado para el ecosistema de la inteligencia artificial. Las nuevas regulaciones de control de exportaciones estadounidenses han limitado el acceso a modelos avanzados como Opus 4.8 y Fable fuera del país, lo que ha provocado un intenso debate en la comunidad tecnológica. Mientras Anthropic defiende que la verificación «ayuda a saber quién está usando la tecnología», críticos señalan que supone una barrera para usuarios internacionales y plantea serias dudas sobre privacidad, especialmente después de que Persona sufriera filtraciones de datos a principios de año. En Hacker News, la noticia acumulaba más de 474 puntos y 430 comentarios en cuestión de horas, reflejando la polarización que genera.
El proceso de verificación, que según Anthropic «tarda menos de cinco minutos», recoge los datos a través de Persona y promete no compartirlos con terceros con fines comerciales ni utilizarlos para entrenar modelos. Sin embargo, la medida podría acelerar la migración de usuarios hacia alternativas europeas como Mistral, que ya está ganando tracción con su plataforma Vibe, o hacia intermediarios como OpenRouter. Lo que está claro es que la industria de la IA se encuentra en una encrucijada: entre la seguridad, la privacidad y la geopolítica, el equilibrio nunca ha sido tan frágil.
— Marta, para inteligencia intermitente.




