El crecimiento explosivo de la inteligencia artificial tiene un coste oculto que cada vez es más difícil de ignorar: la energía. Según un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el consumo eléctrico de los centros de datos se disparó un 17% en 2025, y se espera que se duplique para 2030. Los modelos de IA cada vez más complejos requieren una cantidad inmensa de electricidad para funcionar, y esto está obligando a la industria tecnológica a buscar soluciones urgentes.
Curiosamente, esta necesidad está impulsando un auténtico renacimiento de la energía nuclear. Las grandes empresas tecnológicas están invirtiendo fuertemente en pequeños reactores modulares (SMR), y el pipeline de acuerdos entre operadores de centros de datos y proyectos nucleares ha pasado de 25 gigavatios a finales de 2024 a 45 gigavatios en la actualidad. Amazon, por ejemplo, respalda a X-Energy, que planea una salida a bolsa de hasta 800 millones de dólares.
Aunque la IA consume mucha energía, también podría ser la clave para optimizar nuestras redes eléctricas y acelerar la transición hacia fuentes más sostenibles. Un equilibrio delicado que definirá el futuro de la tecnología y del planeta.






