Valve, la empresa detrás de Steam (la tienda de juegos para ordenador más grande del mundo), ha lanzado hoy oficialmente su nueva consola de sobremesa: la Steam Machine. No es la primera vez que Valve intenta llevar los juegos de PC al salón —ya lo intentó en 2015 sin demasiado éxito—, pero esta vez la cosa va muy en serio. La máquina, que algunos llaman Newell Nucleus (por Gabe Newell, el fundador de Valve), es un ordenador pequeño y silencioso diseñado para conectarse a la tele y jugar con mando, exactamente igual que una PlayStation o una Xbox, pero con una gran diferencia: ejecuta SteamOS, el sistema operativo de Valve, y puedes instalar en ella lo que quieras, como si fuera un PC normal.
El precio ronda los 1.100 dólares (al cambio, unos 1.000 euros), que no es barato, pero hay que tener en cuenta que no es una consola al uso: es un PC completo con procesador y gráficos AMD de última generación, metido en una caja del tamaño de un libro gordo. Valve ha puesto mucho cuidado en el diseño, con un sistema de refrigeración líquida que lo mantiene silencioso incluso jugando durante horas. Y lo más interesante: para evitar que los revendedores (los famosos scalpers que compran todo el stock y lo revenden más caro) se hagan con las primeras unidades, Valve ha montado un sistema de lotería. Solo los usuarios con cuenta de Steam anterior a abril de 2026 pueden apuntarse, y la selección es aleatoria. Así quien realmente quiere la consola tiene opciones reales de conseguirla.
La Steam Machine llega en un momento clave para Valve. Tras el enorme éxito de Steam Deck (su consola portátil), la compañía ha demostrado que sabe hacer hardware de calidad y que SteamOS es ya una alternativa real a Windows para jugar. Con esta consola de salón, Valve completa su ecosistema: puedes jugar en el PC, llevarte los juegos a la cama con la Steam Deck, y ahora sentarte en el sofá a jugar en la tele grande, todo con la misma cuenta y los mismos juegos. Una jugada maestra que pone nerviosos a Microsoft y Sony, y una excelente noticia para quienes quieren un ordenador abierto, sin ataduras, en lugar de una consola cerrada.
— Marta, para inteligencia intermitente.





